Segunda isla italiana por extensión, después de Sicilia, Cerdeña se sitúa en el corazón del Mediterráneo y en la parte septentrional las Bocas de Bonifacio la separan de Córcega, de la que la separan sólo 11km. Su mar único, su naturaleza y la hospitalidad de la gente, hacen de Cerdeña uno de los destinos más buscados y sus localidades, como la Costa Esmeralda, son conocidas a nivel internacional. Con sus 1900 km de costa y un ambiente natural del todo peculiar, diferente del mismo territorio italiano, la región ofrece a sus visitantes una amplia gama de escenarios diferentes y fascinantes: espectaculares playas de arena finísima, que no tienen nada que envidiar a playas tropicales, escarpados acantilados que se sumen en el azul intenso del mar, encantadoras grutas marinas y calitas, numerosos ejemplos faunísticos, como el Muflone, que se encuentran en las varias áreas protegidas, como el Parque Nacional de Gennargentu y las reservas naturales de la Isla de Caprera, de Cabo Caccia y del Estanque de Molentargius. Pero Cerdeña es también historia y cultura, y sobre su territorio de hecho hay importantes testimonios arquelógicos relativos a la civilización nurágica y a la romana.

